Ir a Maitencillo sin auto no es sencillo.

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El fin de semana pasado estuve con Ignacio en Maitencillo, mezcla de campo y playa en donde abundan los cáctus y las flores silvestres.

El balneario es de difícil acceso para las personas que acudimos a él sin auto. La única línea de buses que llega hasta allá es Cóndor en la cual no compramos los pasajes debido a que estaban agotados. El “plan b” era llegar a Quintero cosa que hicimos después de tres horas de viaje. Desde ahí, tomamos un colectivo que nos dejó -al fin y luego de otra hora- en Maitencillo.

Apenas llegamos al hostal donde nos quedamos, una gatita salió a nuestro encuentro. Su nombre era Keila y tenía una hermana. Ambas nos acosaron de forma cariñosa en todo lo que duró nuestra estadía.

Después de comer muy rico -y muy caro- en un restorán llamado Punta Natural*, por la noche vimos en la televisión La Entrevista, película en la cual James Franco interpreta a un absurdo periodista que viaja a Corea del Norte para encontrarse con Kim Jong-un. Nos reímos varias veces. Tiene un encanto encontrar películas en el cable, es realmente una actividad en desuso.

A medianoche las gatitas nos pidieron entrar a la pieza y durmieron con nosotros hasta la mañana siguiente.

El domingo, desayunamos dos veces. Si. Es posible. Una en el hostal y otra en la cafetería Ayen*, donde me comí una empanada de ostiones mientras Ignacio me contaba lo mucho que le gusta un sujeto de nombre Tao Lin que por supuesto no conozco ni conoceré nunca. Él suele fascinarse con las modas hipsters.

Luego descansamos en la playa en donde continúe con mi lectura de La Vida Sexual de Catherine M. En el libro ella cuenta las múltiples relaciones sexuales que mantuvo a lo largo de su vida. Mi opinión es que el sexo puede llegar a ser un hobby que quita mucho tiempo. Avancé bastante, digamos que hasta la página 200, en la cual la protagonista ya le ha practicado sexo oral a unos 450 hombres.

El lunes, para volver, como llovía y la locomoción colectiva del sector no funciona satisfactoriamente, hicimos dedo hasta Viña del Mar. No habían pasado ni dos autos después de estirar mi pulgar cuando nos paró un amable hombre. Adentro del auto también había una señora que nos habló sobre asesinos y psicópatas.

haciendo dedo

Keila cuando salió a saludarnos apenas llegamos

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Desayuno

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Keila y su hermana

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flores azules

P1030289Quintero

La Estrella el mejor diario

Volvimos a Santiago en medio de mucha lluvia. A pesar de las vicisitudes vividas lo pasamos muy bien aunque lo pensaremos dos veces antes de volver, sin auto.


*el local estaba decorado con conchitas e imágenes de dioses hinduistas al igual que el hostal que tenía al menos tres budas. El domingo en la noche vimos a niños haciendo yoga al aire libre. En el restorán, había un poncho para cada persona que comiera ahí lo cual me encantó porque suelo congelarme cada vez que voy a cualquier playa ya sea invierno o verano.

*en la noche volvimos a Ayen porque nos quedaba cerca y como ya he repetido: no teníamos auto para ir mas allá. Me comí otra empanada y la mitad de un pie de limón delicioso mientras en la mesa de al lado tres señoras hablaban de una cuarta señora ausente que había caído en desgracia: “ella solía ser la más full of joy” les escuchamos decir.

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