Noche de horror en Veritipical Kitsch

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Ayer, noche de Halloween, fui con Ignacio al restoran Veritipical ubicado en el Barrio Brasil. Para llegar al lugar tomamos una micro, cualquiera, pues desde donde vivimos todas servían. Yo venía sorda porque me había dado un baño de tina en la tarde y por primera vez en mi vida me entró agua a un oído ¿Les ha pasado? No sé que hacer, empiezo a desesperar.

Después de caminar un par de cuadras, desorientarnos y ver pasar a niños y adultos* disfrazados llevando bolsitas con dulces en forma de calabazas, llegamos al lugar que estaba repleto de reservaciones en las mesas bonitas. Así que obtuvimos una en un lugar menos aparatoso pero más tranquilo, lo cual fue agradable.

La decoración desde la entrada es llamativa y cumplió con mis expectativas de basura total: cuadros de gatitos, marcos dorados, perritos de porcelana en miniatura, puzzles de frutas, luces multicolores, lámparas de plástico con flores, vírgenes y santitos, representaciones de famosos chilenos y de fondo sonaban las peores canciones románticas en español.

Una pequeña enumeración de cosas que vi:

  • Un poster gigante de Cecilia Bolocco como Miss Universo
  • Una gigantografía de Luis Miguel en edad preadolescente
  • Una enorme lámpara hecha con botellas de vodka Absolut.
  • Recuerdos de la visita del Papa Juan Pablo II
  • Un taca taca

Una pequeña enumeración de canciones que escuché:

  • Morir de Amor de Miguel Bosé
  • La Distancia es Como el Viento de Domenico Modugno
  • Arena Blanca Amor Azul  de Albano y Romina Power
  • El me Mintió de Amanda Miguel
  • Vivir Así es Morir de Amor de Camilo Sexto

Cuando Ignacio me preguntó ¿Qué es lo kitsch? traté de responderle con lo que me acordaba del maravilloso ensayo Notas Sobre lo Camp de Susan Sontag.


Una vez sentados nos atendió una mesera vestida de novia, porque obvio, nada más terrorífico que planear un matrimonio ¿o no?

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El menú tenía una variedad justa pero ¡nada de lo que había me tentaba! Yo, que soy comilona, hace años no me pasaba. Opté por una merluza con tortilla y ensalada chilena. Ignacio por su parte pidió un sandwich en marraqueta de merluza (que venía con cola), mayo y ensalada chilena también**.

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Ahora viene lo triste: la comida era súper mala. Nivel no me la pude comer y a Ignacio le pasó lo mismo. La tortilla estaba seca y con un sabor extraño y el pescado no parecía ser merluza. De todas formas, conversamos y nos reímos de la situación, sobre todo porque los precios de la comida eran caros y no se correspondían en lo absoluto con la realidad.

Para superar ese mal momento decidí que era necesario comer postre. Revisé el menú nuevamente, vi unos simpáticos sabores de helado y pedí de piscola y super 8.

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Estaba rico pero el del super 8 sabía simplemente a chocolate.

Al terminar dimos una vuelta por la casona que tenía un patio bastante grande techado a modo de terraza. Todo me pareció muy lindo, el lugar es extremadamente fotografiable, está lleno de detalles curiosos, recuerdos bizarros y combinaciones de colores inusuales.

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Las paredes tenían una decoración demente.

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La salida nocturna fue una dulce decepción, por supuesto que no volvería. Rescato que sentí felicidad al observar esa cantidad de basura. Hay un impulso en mi de decorar mi casa de esa forma pero mi cárcel mental me lo impide.


A la salida, un hombre vestido de mujer coqueteó con Ignacio diciéndole que tenía “lindos ojos”, él para ser simpático y cambiar el tema -tal vez- le preguntó de qué se había disfrazado a lo que el hombre respondió “¿cómo que de qué me disfracé? esta es mi ropa”. Su expresión demostraba que no se se sentía disfrazado y que la pregunta que le había hecho Ignacio estaba totalmente fuera de lugar.

Algo ofendido siguió su camino en dirección contraria.


* Mi disfraz favorito fue uno de Diego Maradona en los años 80: peluca crespa negra y traje de fútbol apretadísimo -la guata venía incluida-.

** La vajilla eran unos platos que hace no mucho vi en Barrio Italia (en un local llamado Larry) y como me gustaron pregunté cuanto costaban “$36.000 el juego de seis” me dijeron, y salí del local con los ojos desorbitados.

2 comentarios en “Noche de horror en Veritipical Kitsch

  1. Josefa dijo:

    Que decepción la comida 😕. En base a tu opinión no iría. Si bien es llamativo prefiero ir al Sarita Colonia q igual tiene una decoración bien impactante pero la comida es monumentalmente rica 💕

    Caro, la vajilla q dices te gustó y q cuesta 36 lucas en barrio italia, es la q te sirvieron tu merluza con tortilla y ensalada chilena? Si es esa, esos platos lo venden en meiggs a luca c/u.

    Cariños!

    Me gusta

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