10 cosas que hice en Barcelona

P1060954

Que Barcelona es un lugar en el que te puedes volver loca es algo que se sabe.

La ciudad es el lugar en el cual hay que estar si se es joven ya que el ambiente que se vive es efervescente y alocado. Mi experiencia fue que después de caminar cuatro horas solo quería volver al hotel para dormir siesta. La sensación de que los paseos nunca acababan, ya que había mil cosas que ver, me agobiaba.

Los siete días que estuve en Barcelona pasaron con ese cansancio y emociones de todo tipo, principalmente alegría pero hubo momentos de tristeza que exacerbaron mi desorientación habitual.

A continuación diez cosas que hice en la primera parte de mi luna de miel:

1. Desayuné Cacaolat

image2

Nos quedamos en un hotel de una estrella¹ y (por supuesto) que este no ofrecía desayuno. Así que cada día al salir de ahí entrabamos al primer minimarket que veíamos en busca de Cacaolat, una leche de chocolate típica de la zona.

Supongo que para nadie es novedad que en Barcelona los almacenes están atendidos en su totalidad por pakistaníes². Ellos mientras te atienden ven vídeos en YouTube de teleseries de su país o escuchan música ídem. También tienen un tarrito tipo alcancía para que uno done monedas para su religión.

Los mininarket son iguales a los chinos de Buenos Aires y ahora que lo pienso, Buenos Aires se parece bastante a Barcelona en muchas cosas, por ejemplo, en que la leche chocolatada Cacaolat es igual a la Cindor.

300 calorías en un solo sorbito.

2. Perdí mi anillo en el Barrio Gótico

P1060242[1]

antes de perder el anillo

Sí, perder tu anillo de matrimonio a menos de una semana de haberte casado es posible. Lo digo porque Ignacio perdió el suyo en el avión (menos de 48 horas después de habernos casado).

La buena noticia es que ¡lo encontró!³ La mala noticia es que yo perdí el mío tres días después.

Paseábamos por el misterioso y sensual barrio gótico cuando entramos a una cafetería a descansar. Nos atendió una italiana muy bella que al escucharnos reconoció nuestro acento pues su pololo era chileno.

Al salir de ese lugar caminamos dos cuadras en las cuales entré a vitrinear a dos tiendas de ropa y a una librería. De pronto llegamos a la plaza de la Catedral, vimos la ídem y al entrar a ella noté que mi anillo ya no estaba más en mi dedo.

Desesperada regresé esas dos cuadras, reproduje el periplo de forma exacta pero no lo encontré. Así que estallé en un desconsolado llanto. Ignacio me calmó pero hasta el día de hoy no me perdono por haberlo dejado caer.

Es como si mi cerebro fuera de plasticina.

3. Fui en metro a ver La Sagrada Familia

P1060832Tengo fobia al metro, no puedo subirme a él si estoy sola y a veces hasta con alguien se me hace complicado. Para que se hagan una idea, siento que voy a morir. Estoy llena de asuntos y lo lindo de mi historia es que encontré a alguien que me quiere con todos ellos.

Acepté ir a ver esta mega iglesia en metro pues era algo lejos y con ese medio de transporte llegaríamos directo.

Así fue y sin problemas¹¹.

Nos bajamos y al subir la escalera di de cara con La Sagrada Familia. Nivel de impacto del 1 al 10: 10.

En mi vida no he visto muchas cosas pero tampoco he visto pocas y ver esta iglesia es de las que me ha causado más impresión. Como cuando vi Machu Picchu, algo así.

Y esto es debido a que la construcción es ENORME. Su tamaño es algo completamente fuera de control.

4. Me tatué con una tatuadora que solo hace microtatuajes para mujeres

Al saber que iba ir a Barcelona, hace un par de meses, pedí hora en Lupitattoo. Decidí tatuarme una luna en miniatura¹² pensando en que sería divertido tener un recuerdo de mi luna de miel.

Me encontré con la tatuadora, que es chilena, en la estación de metro Fontana y caminamos hasta su estudio. No demoró en tatuarme más de quince minutos, no me dolió casi nada y quedó muy lindo.

Para que comprueben ustedes mismas lo adorable que son los tatuajes que hace ella, vean su página: http://lupitattoo.com/

5. Fui en busca de bares un lunes por la noche, encontré todo cerrado y terminé en una plaza muy oscura

image1 (1)

Roberto Bolaño vivió en El Raval un par de años de su juventud. Arrendaba una pieza en una pensión de la calle Tallers y hasta allá fuimos para ver la placa que hay inscrita para recordarlo.

El barrio con el tiempo se gentrificó, hoy por hoy es juvenil y está lleno de bares y tiendas. Por lo que fuimos de día -estuvo simpático- y regresamos de noche -en busca de vida nocturna-. Ignacio tenía anotados los antros en donde el escritor se entregó a la vida nocturna y además, queríamos visitar el bar de Manu Chao.

Pero era lunes, y por muy Barcelona que sea, las cuestiones estaban cerradas, así que paseamos en busca de algo simpático y más que simpático a esas alturas lo único que importaba era que ese algo estuviera abierto.

Fue así como llegamos de improviso -a través de un callejón- a la terrorífica plaza San Felipe Neri¹³.

En el lugar murieron a causa de un bombardeo 42 personas en 1938 y la energía que sentí me produjo unas ganas increíbles de salir de ahí lo antes posible. Ignacio, todo lo contrario, se quedó sacando fotos con toda tranquilidad y disfrutando del momento.

6. Descubrí una tienda fabulosa en el Call

P1070748[1]

De bisutería.

Como de costumbre, venía caminando algo mal genio por los constantes “conejeos” a los que me sometía mi marido al pasear, cuando de pronto vi una vitrina impactante.

La decoración de la tienda era igual de bonita que las cosas que vendía: aros, collares y anillos de fantasía. La calidad de la artesanía era asombrosa, las joyas eran verdaderamente JOYAS por lo que me quedé viendo las vitrinas al menos una hora.

Del techo colgaban lámparas con forma de medusas y en las paredes habían cabezas de animales de peluche y cerámica. Todo estaba alfombrado y en la entrada había un maniquí forrado en terciopelo rojo.

Recomiendo mucho visitarla. Su nombre es La Basilica Galería y tengo planeado en la parte final de nuestro viaje -pues volveremos cinco días más a Barcelona- comprarme un par de aros.

7. Viví la experiencia Barcelona como parque temático Gaudí

tourCasaBatllo_02-06-2016-08484959126907


Esta foto era una trampa para turistas, te la sacaban desde un balcón a gran altura y luego te la vendían a 12 euros. La compré porque no pude evitarlo.

¿Es acaso la arquitectura una forma de música congelada? (cita de Goethe)

¿Qué habría sido de Barcelona sin Gaudí?

De nada sirve suponer cosas pero lo cierto es que gran parte de las visitas imperdibles de la ciudad son a los edificios que él proyectó. Los cuales son:

– La casa Batlló, mi favorita

– El Park Güell, donde tuve mi primera pelea matrimonial

– El Palacio Güell, espantoso.

– La Sagrada Familia, que ya nombré

– La casa Milá, la favorita de Ignacio

Antes de venir hasta aquí en mi cabeza, siendo sincera, lo recién nombrado (a excepción de la iglesia) era todo lo mismo.

Pero estando en los lugares pude aprender y entender. Entramos a todo y lo pasamos muy bien, sacamos fotos como si fuéramos turistas asiáticos -estrené mi recién regalado palito de selfie¹¹¹- escuchamos las audioguías siguiendo su recorrido de manera obediente y obsesiva, y en algunos lugares hasta compramos souvenires.

En resumen, hicimos lo que había que hacer y salimos de todas las casas con muchísimas ganas de hacer mosaicos.

8. Tuve mi primera pelea matrimomial

image1

Antes de pelear el ambiente ya era hostil

En el Park Güell.

La luna de miel no necesariamente cumple con las altísimas expectativas que la publicidad y la cultura pop nos imponen.

Así que peleamos. Debido a que habíamos caminado toda la mañana estaba muy cansada: no soy una persona enérgica, tomo Folifer y siempre tengo sueño. Ignacio, es lo contrario, quiere conocer y vive con mucho ánimo la mayor parte del tiempo. La tarde que visitamos el parque no supe comunicarle que quería descansar, que habría sido lo lógico. En vez de eso me volví insoportable y comenzamos una discusión.

Fue tan larga que:

  1. Tuvimos que salirnos de la visita al parque
  2. Llegamos hasta una entrada de metro peleando

Como si fuera una película -en serio-, corrí y me subí a un vagón del metro (sola, con mucho miedo) logrando que él se quedara abajo. Me bajé en la siguiente estación pues iba en la dirección incorrecta y luego cambié de línea. Mientras trataba de calmarme esperando el tren que me llevaría al hotel, me puse a llorar porque no me sentía con la fuerza necesaria para subirme a él. Estaba en mi peor momento cuando apareció Ignacio que -imaginando que es lo que yo había hecho- supo que yo estaría ahí.

Nos reconciliamos de forma inmediata y sentí que lo amaba demasiado. Luego fuimos a un mall a comer y no hemos vuelto a pelear.

9. Almorcé en Los 4 Gatos

P1070483

Descubrí en el artículo Modernismo de wikipedia que existía en Barcelona un bar llamado Los 4 Gatos en el que Picasso y otros artistas se reunían a tomar.

También en él, se filmó la siguiente escena de la película Vicky Cristina Barcelona:

Cómo -avergonzada- fan de Woody Allen me encantó la idea de ir, así que Ignacio propuso que fuéramos a almorzar. El menú era algo caro pero la comida en extremo deliciosa, además incluía todo el vino y agua que pudieras tomar.

La decoración era recargada con detalles y adornos llenos de cosas.

Perfecto para el romance.

10. Conocí a un policía infiltrado en la Barceloneta

P1070095[1]

Aquí

Un domingo fuimos a conocer la playa de la ciudad, llamada Barceloneta. Camino hacia allá queríamos parar a ver un par de esculturas -grandes- que habían en el camino.

Hacía mucho calor y el lugar estaba en llamas. Las personas hacían todo tipo de actividades (correr, andar en patines, estar ebrios, etcétera) y el comercio de artículos pirata se extendía al menos por un kilómetro. Los artículos más comunes: carteras Michael Kors y zapatillas Adidas.

En la arena el caos era máximo, encontrar un espacio para poner tu toalla no era tarea fácil, si así lo quisieras. Nuestra intención nunca fue hacer eso en todo caso -íbamos sin traje de baño- así que nos acercamos a curiosear la escultura La Estrella Herida. Saqué mi palito de selfie y mientras lo usaba y nos reíamos, se nos acercó un hombre que se levantó la polera para mostrarnos una placa.

Soy policía encubierto y les aconsejo que cuiden sus pertenencias, fue lo que dijo. Y le hicimos caso saliendo volando de ahí.

Antes de venir vi un programa en Netflix¹¹² en donde mostraban que en Barcelona robaban como maníacos ¡Al parecer era verdad! Nunca lo terminé de creer hasta ese momento.


Volveremos a la ciudad a fin de mes en busca de más aventuras. En el momento que escribo esto ya llevo una semana en Blanes lo cual ha sido fantástico también, pero sin lo vertiginoso de la semana que acabo de describir.


¹ La pieza de hotel reproducía de manera exacta los problemas que sufrimos en nuestra pieza de Santiago: excesivo calor -a partir de la primavera-, ruido infernal debido a estar al frente de una avenida principal, cama pequeña y un control remoto con las pilas malas.

² Pakis para los lugareños

³ Ahora que estamos en la playa lo volvió a perder, aun no sabemos si de forma definitiva.

¹¹ Al día siguiente lo volví a intentar y a las dos estaciones me tuve que bajar alarmada porque “me faltaba el aire”.

¹² Ignacio opina que parece un plátano

¹³ La plaza se puede ver en el vídeo de Evanescence “My Inmortal”, ajajaja ¿alguien se acuerda?

¹¹¹ Me lo regaló Hermes, y es de las cosas más útiles que una puede andar trayendo en la cartera cuando se está de vacaciones.

¹¹²  Se llama Scam City, el conductor es algo bobo y carece de toda picardía, ergo si le tocara grabar en Chile probablemente moriría.

 

3 comentarios en “10 cosas que hice en Barcelona

  1. Moniqui (@_Moniqui) dijo:

    Me encanta leerte porque uno solidariza de inmediato. Yo también perdí mi argolla recién casada y perdí toda una tarde de playa llorando como las locas. La diferencia es que me fui de vacaciones con unas amigas a Brasil poquito después de casarme (no me fui nunca de luna de miel) así que imagínate, llegué después de 9 días de estar sin mi reciente esposo sin anillo. Todavía no se lo contamos a nadie (lo obligué a que fuera un secreto entre los 2).

    Me gusta

  2. Moniqui (@_Moniqui) dijo:

    Es que estaba tan angustiada y soy tan de ritos que pensé en que si teníamos 1 de los 2, podría mandar a fundir el de mi marido y así ambos volvíamos a tener parte del “original”. Lo hice en el pasaje Matte (ambos, el original y los nuevos) y tuvimos que pagar por el oro que le debían agregar para que quedaran como el original. Los hicimos más delgados la segunda vez eso sí, demasiado cara la gracia.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s