Últimos días en Barcelona

IMG_9362

Para terminar nuestro viaje volvimos a Barcelona.

La ciudad en la que paseamos a principios de mes había cambiado: hordas de personas pululaban por todos lados¹, hacía mucho más calor y los precios de los alojamientos se habían duplicado, todo gracias a la llegada del verano.

Logramos quedarnos en El Raval, barrio que tiene como sueño frustrado el gentrificarse. Por mi estuvo bien a pesar que me ponía paranoica al salir de noche. Nunca nos pasó nada, pero los callejones poco iluminados sumados a muchísimos hombres que siempre parecían estar tramando situaciones, hacía del panorama algo parecido a caminar por Valparaíso².

Una noche, Ignacio encontró en internet un podcast en el que escuchamos la historia oculta de El Raval; barrio en el cual hay atracciones turísticas de carácter tenebroso poco concurridas. En especial nos perturbó el caso Enriqueta Martí, una asesina, secuestradora y proxeneta de niños, a la cual decidimos seguirle la pista yendo a ver la casa en dónde cometía sus crímenes:

casa enriqueta 3

Superado y disfrutado el terror³, quisimos ponernos al día y la prioridad era conocer Montjuic. Me obligué a ir porque era una de esas cosas que uno TIENE que hacer, aunque mi sentimiento hacia subir un cerro era el de profundo rechazo.

Después de llegar en funicular no hicimos más que caminar bajo el sol. El cerro tenía muchas atracciones: museos, un estadio, la llama olímpica, la fuente del gato y muchos jardines de arbustos podados con formitas.

La bajada era algo espectacular:

IMG_9574

Pero ese no fue el único parque por el que tuve que caminar. También fui al Parque de la Ciudadela. En él las personas realizaban todo tipo de actividades al aire libre, desde pasear perros hasta hacer aeroboxing viendo un tutorial en youtube a través de un iPad.

No logro conectar con pasear en parques, me aburro muchísimo. No sé si a alguien más le pasa, si así fuera podría comunicármelo para no sentirme tan sola en esto.

Lo bueno es que el recorrido que hicimos por el Parque de la Ciudadela fue express ya que nuestra intención era ver el Arco del Triunfo para luego llegar a la Torre Agbar. Era un día sábado y los fines de semana en la noche se ilumina.

IMG_9433

Antes de ir a Barcelona, viendo un capítulo del programa City Tour, descubrimos que existía. Este es el link, en donde a partir del minuto 29 Federico Sánchez aborda el debate acerca de si parece o no parece un pene.

Mi opinión es que parece la mitad de un pepino gigante.

Ir a ver la torre nos dejó exhaustos porque quedaba lejos, en una zona a la cual uno no iría si no es a verla. Al regreso, antes de volver al hotel, entramos al local de shawarmas en donde comimos todos los días.

Me hice fan. Su nombre era Que Bo y lo atendía su propio dueño, un maestro de los dürüms.

IMG_9606


Otra noche de aspecto peligroso en El Raval -solo para mi porque nunca pasaba nada- entramos al Museo Erótico, que exhibía tal vez demasiadas cosas. Como por ejemplo, un video pornográfico de principio del siglo XX perteneciente a un rey de España y una silla sadomasoquista.

Para mi fue divertido pues con la entrada venía incluido un vaso de champaña. Había varias salas pero era difícil concentrarse y el final era rematado con un mini sex shop.

IMG_9329

A la salida terminamos comiendo en un Panns sin saber mucho por qué.


Con respecto a lo que nos quedaba por ver de Gaudí, aprovechamos de hacerlo el día en que salimos a comprar regalos. Estando en eso entramos a muchas librerías¹¹ y nos volvimos locos comprando libros. Mi marido más que yo -y lo escribo para que se sepa- si vieran su maleta no lo podrían creer¹².

La Casa Vicens¹³ fue la primera casa que hizo Gaudí. Hoy la están remodelando para transformarla en visita turística. Mi pensar es que si Gaudí resucitara y viera que en la actualidad nadie vive en esos edificios que hizo para que vivieran personas -ya que los hicieron museos- volvería a morir.

Así se veía la Casa Vicens:

P1070271


Ya he repetido que El Raval me daba miedo de noche, pero el día que fuimos al bar de Manu Chao definitivamente pasamos por el callejón de aspecto más intimidante de los que habíamos visto. El lugar se llamaba Mariatchi y la idea de que se viera como un clandestino estaba lograda con éxito.

IMG_9619

la carta tenía un toque tierno eso si


Uno de esos días me puse a rever la película Vicky Cristina Barcelona en Netflix y me di cuenta que aun me faltaban cosas por conocer de la ciudad, como el monte del Tibidabo por ejemplo. La ciudad es inabarcable y es tanto lo que se puede ver que hacerlo es una tarea titánica.

Al final yo solo quería entrar a las tiendas, tomar helado y volver al hotel para leer y dormir. Adiós Barcelona, adéu para siempre.


¹ La mayoría veinteañeros en estado de ebriedad o ingleses en zunga celebrando el Brexit.

² Con el olor a pipí en las calles incluido.

³ Hicimos otras visitas de ese estilo terrorífico: un orfanato y una escultura de un elefante en la catedral, se supone que cuando se le caiga la trompa se acabará el mundo.

¹¹ La mejor librería por lejos era la sucursal de La Central en El Raval.

¹² Su maleta pesaba 13 kilos cuando llegamos y al salir pesaba 27,7, pero eso no es todo: compró otra maleta extra, es decir, eran dos maletas llenas de compras.

¹³ La calle en donde está la Casa Vicens se llama Calle de las Carolinas ajajajaja.

P1070291

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s