Pequeñas lecturas en julio

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En el mes recién pasado leí cinco mini libros.

A continuación, detalles de cada uno.

Malentendido en Moscú

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Malentendido en Moscú es el relato de las vacaciones de un matrimonio parisino, ambos ya tienen más de sesenta años y la época en la que viven es el punto más álgido de la Guerra Fría.

Llevan muchos años casados y la vejez se ha interpuesto entre ellos como un invitado de piedra, dándole un sinsentido abrumador a sus vidas. La comunicación se ha vuelto confusa y están algo agotados de seguir intentándolo.

En el viaje uno escucha la voz de Nicole (que al parecer es la mismísima Simone) y la de André  (un hombre sospechosamente parecido a Jean Paul Sartre) por lo que se puede tener una visión completa de la relación que mantienen estos dos personajes. Fui testigo de sus pensamientos, inseguridades y miedos.

Qué hacer con el amor cuando ya no se vislumbra un futuro lleno de posibilidades es la reflexión que me dejó algo depresiva después de leer este libro¹.

Tatuajes de criminales y prostitutas

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El color rosado fosforescente saltó a mi cabeza cuando vi la portada de este libro². Lo tomé y leí que trataba de tatuajes, tema que recién me ha venido a interesar pasados los treinta años, así que decidí comprarlo.

No fue una buena decisión. El texto es una recopilación de catastros hechos por los siquiatras Lacassagne, Le Blond y Lucas, a los tatuajes de -como dice el titulo- criminales y prostitutas que estaban presos en cárceles de París a finales del siglo XIX.

Con el fin de internarse en la mente criminal los doctores trataron infructuosamente de sacar conclusiones a partir de los torpes tatuajes de estas personas. Por supuesto que no se llegó a nada, pero como un ejercicio para aprehender el mundo, hoy se lee como algo tierno e ingenuo.

Varias fichas de los examinados van acompañadas de ilustraciones. Además se detallan sus motivaciones y los procedimientos mediante los cuales se tatuaban en esa época. Todo es simpático pero nada parece ser relevante.

Cómo me hice monja

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Descubrí hace poco la existencia de César Aira en un video de youtube.  Mi marido me lo mostró pues había llegado a él por curiosidad, después de saber que fue uno de los escritores favoritos de Roberto Bolaño³.

Como me encantaron las cosas que escuché en esa antigua entrevista, decidí empezar a leerlo. Investigando en internet descubrí que el autor tiene más de setenta libros, por lo que no supe dónde empezar.

Tuve ganas de preguntarle a César Aira: ¿Qué libro debo leer primero? y fui un poco mas allá de mis ganas y tomé acción escribiéndole al jefe de prensa de su editorial en Santiago, para saber si existía la posibilidad de ponerme en contacto con él.

La respuesta que obtuve fue NO. Pero me recomendó empezar por Cómo me hice monja y eso hice.

Encargué en Buscalibre un edición que contenía esa micro novela junto a otras dos. Y esto fue lo que leí.

Cómo me hice monja

Es la bizarra historia de un niño que por dentro se siente niña. Su familia recién se ha instalado a vivir en Rosario y un día su padre lo/la lleva a probar por primera vez un helado. La mala suerte sumada al mal carácter del papá, hace que esta situación termine con un asesinato.

La vida de este niño trans es tan extraña y sencilla a la vez que todo es muy loco. Sus descubrimientos en algo me recordaron en lo desconcertante que era para mi el mundo cuando estaba en primero básico.

Al leer la última página tuve la sensación de estar frente a una obra maestra, como cuando se termina El Aleph, algo asi.

La prueba

La prueba es la aventura de una adolescente gorda, virgen y algo perdedora que un día en la calle conoce a dos punks lesbianas que la invitan a tener relaciones sexuales. La protagonista se niega a la proposición, pero se deja llevar por la amistad de estas nuevas desconocidas y accede a ir a un salón de té con ellas.

De las tres mini novelas de este libro me pareció la menos absurda, es decir, que los hechos que van pasando los pude llegar a asimilar sin cuestionarmelos demasiado.

Casi todas las personas que hablan en esta mini novela son mujeres, y de esas mujeres casi todas están furiosas, lo cual me encantó.

El llanto

A un escritor que se acaba de divorciar le ocurren cosas insólitas. Cada página trae una situación diametralmente distinta a la de la página anterior y es más extremo que estar viendo una película de David Lynch. Porque los sucesos que ocurren son extrañísimos y solo podrían tener lógica dentro, ni siquiera de la novela en sí, sino de la página que se está leyendo.

Obviamente en un punto me pregunté algo desesperada ¿¿¿A dónde va todo esto??? Y no pude responderme, así que no me quedó otra que aceptarlo todo sin buscar explicación.

Mi parte favorita es la escena en la que un grillo, un arbolito y un perro divagan acerca de sus vidas. Esto no tiene nada que ver con la trama en si, que ahora que lo pienso, no tengo idea cual es.


¹ El primero que leo de Simone de Beauvoir.

² El color es un rosado chillón muchísimo mas brillante que cómo se ve en la foto.

³ Esto es largo de explicar pero Ignacio hizo del averiguar TODO sobre Roberto Bolaño, un hobby. Fue así como se enteró que César Aira era uno de los escritores favoritos del chileno, situación de la que César Aira estaba al tanto. No obstante, esta admiración no era recíproca pues ha dicho que nunca leyó a Bolaño.

4 comentarios en “Pequeñas lecturas en julio

  1. daniela dijo:

    Te ha pasado que en algún momento las cosas se confabulan y empieza a aparecer el mismo tema/palabra/lugar/etc por todos lados? Eso me pasó con César Aira. Primero fue en la biblioteca cuando fuí a devolver un libro y se cruzó “yo era una mujer casada”. Luego fue en goodreads, todas las listas, y todas las sugerencias decían César Aira, y ahora esta revisión de libros. Estos tres hechos en menos de una semana los tomo como señales de que algo debo hacer al respecto, aunque igual pienso que puede ser simple moda.
    Me tincó el de Simone de Beauvoir, no tenía idea que también hacía algo como ficción.
    Siempre es muy entretenido leerte.
    Saludos!

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      • Jimena Viveros dijo:

        Hola Frutilla, me encanta leer tu blog, cuando leí que te sentías mal andando en metro me hizo sentir comprendida, a mi también me pasa, pero más en micro que en el metro; ahora me estoy tratando la ansiedad y me siento mucho mejor, ojalá que tu igual lo estés.
        En general no soy muy buena para comentar, pero buscando a César Aira (no lo conocía), me encontré con este post que puede ser de utilidad: http://www.lanacion.com.ar/1897688-5-libros-para-conocer-a-cesar-aira

        Te mando muchos saludos

        Jimena

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