De paseo por Concón: capital gastronómica de Chile

Este fin de semana largo estuve con Ignacio en Concón. Como decidimos salir de Santiago a última hora, los alojamientos de Viña, Valparaíso y otras playas ya estaban copados.

En Concón pillamos la última pieza disponible de todo el litoral¹, en un hostal pequeño y adorable pero que tenía un gran problema: su ubicación.

Nunca habíamos estado en el centro de Concón que poco tiene que ver con lo que se conoce de forma habitual: la Avenida Borgoño. El entusiasmo que sentimos al bajarnos del bus se fue diluyendo a medida que subíamos con nuestros bolsos un gran cerro que nos llevaría a la Calle Siete: la avenida principal del centro.

Esto es lo que veíamos apenas salíamos del hostal:

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Una vez instalados y después de haber visto El Camionero, salimos a comer al lugar más cercano.

1. Santabrasa

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No tengo fotos de la deliciosa escalopa (o milanesa como estaba escrito en el menú) acompañada de choclo con crema que me comí.

El local es una casa transformada en parrillada, su ubicación en mi opinión es extraña: todos los clientes a excepción de nosotros habían ido en auto². Tenía una terraza que miraba hacia el mar pero este no se podía ver debido al reflejo que la luz artificial generaba sobre unos paneles de vidrio. Era de noche, supongo que de día la vista debe ser hermosa. La atención fue buena, la comida excelente pero los precios… elevados.

Salimos de Santabrasa rodando³ pero eso no impidió que al día siguiente fuéramos en busca de otro banquete.


2. Calypso

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Después de una caminata² de cuatro kilómetros bordeando el mar (sé que fueron cuatro porque al ir con el juego Pokémon Go encendido mi pokebuddy me arrojó tres caramelos Dratini) entramos a lo primero que nos tincó: el restorán Calypso.

Desde afuera recibimos una gentil atención que nos acarreó hacia adentro. Era temprano por lo que pudimos sentarnos al lado del mar y todo se sentía perfecto. Pedí caldillo de congrio, bastante sabroso, que me dejó grogui. O tal vez fue el botellín de vino. O quizás la combinación de ambos.

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Después de eso dormí una siesta de tres horas.

3. Las deliciosas

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Concón es famoso por sus empanadas las cuales abundan al final de la avenida Borgoño. Hay tantos locales de empanadas como panaderías Castaño en Providencia.

Las deliciosas es la típica picada que se salió de control. El local siempre está lleno y las personas no paran de entrar para pedir empanadas para llevar.

Hace un par de años el lugar fue visitado por Anthony Bourdain, como pude ver en una de sus paredes, lo cual tal vez exacerbó su popularidad.

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Estaba agotada mi empanada favorita, que es la de ostión queso, así que pedí una de machas bastante aceptable pero no espectacular¹¹. Tal vez las expectativas que una tiene al ir a una picada son demasiado altas. Los precios iban desde $1600 a $2500 y había una gran variedad de bebidas para elegir¹².

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4. La gatita (Altomar by La gatita)

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He llegado a pensar que La gatita hizo un pacto con el diablo. No me explico como las personas acuden en hordas al lugar con tal de sentarse en una mesa a comer unos platos… regulares, con una atención… charcha.

Llegamos alrededor del mediodía a almorzar, porque tenemos alma de abuelos y porque queríamos evitar tener que esperar por una mesa. Esas esperas pueden llegar hasta la hora y media, cosa que los visitantes aceptan con normalidad. Afuera se ha instalado un mini comercio para entretener a los niños y hay tantos sillones de espera como mesas adentro.

Andábamos con suerte, no tuvimos que hacer hora y pudimos sentarnos al lado del mar. He notado que en los locales exitosos los meseros no se molestan en ser atentos, pues es tanta la gente que va que no hay necesidad de cuidar al cliente. Así que recibimos una atención del tipo “si les gusta bueno y si no chao” mientras tomaba con mis manos el grasoso menú al que nadie le había pasado un pañito con Mr. Músculo en años.

No había congrio ni corvina así que pedí una reineta frita con ensalada. Le reineta estaba algo seca y la ensalada aburrida. El ambiente: ruidoso y efervescente, incluso presenciamos una confusa pelea a grito pelado entre una comensal y una mesera.

Cuando llegó la cuenta nos avisaron que no se podía pagar con redcompra, supongo que era pedir demasiado.

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Además de comer y dormir, nos tomamos varios gimnasios Pokémon¹³, acumulamos muchos caramelos a través de las caminatas y vimos clásica televisión por cable.

Opino que Concón es un balneario poco competitivo en comparación a sus vecinos. A pesar de ser la capital gastronómica de Chile como pude leer en pequeños letreros que tenían los basureros de la costa, tiene poco que ofrecer. Las veredas están mal cuidadas, hay mucha basura, y su conectividad es deficiente: o caminas kilómetros, o te subes a una micro que va tan rápido que temes por tu vida o vas en auto con la incertidumbre de no encontrar estacionamiento.

O tal vez soy solo yo, que me gusta quejarme por todo.


 ¹ Me da risa la palabra litoral.

² En la mesa de al lado habían unos gringos que gritaban desaforados al conversar, el resto eran matrimonios mayores.

³ Y eso que no me lo pude comer todo. Siempre cometo el error de comer mucho pan con mantequilla y pebre antes que llegue mi plato ¿A alguien más le pasa?

¹¹ Su tamaño, eso sí, era enorme.

¹² Me tomé una Canada Dry light, bebida que nunca encuentro. Además había Limón Soda, Crush, Pap, Bilz, etcétera y todas con su versión light.

¹³ A diferencia de Santiago en donde hay más equipo rojo, allá abundaba el equipo amarillo, que es el mio.

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8 comentarios en “De paseo por Concón: capital gastronómica de Chile

  1. notemuerastanto dijo:

    Me gusta como expresas las cosas que no te gustan. Cuando yo lo hago suelo ser muy vulgar 👌🏻
    No recuerdo Con Con, siempre que ando por el litoral nunca recuerdo dónde estoy. Debe ser porque todo está muy junto.

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  2. cristiangarrid dijo:

    El fds anterior a este estuve en Con Con, pero fue el paseo por el día. Hay un local ubicado en “los cerros” llamado “Donde Martín” que nos recomendaron y estaba buenísimo. Si bien íbamos en auto, no sufrimos problemas de estacionamiento. Algo que si me gustó es la calma del mar y la gente que te invita a ser un Snorlax más y engordar y dormir. Me llega a dar risa saber que tus pequeños viajes son tan similares a los míos :”)

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  3. Fran Ugalde (@anodien) dijo:

    nunca le he encontrado la gracia a Concón. Las empanadas no más salvan un poco, pero lo hallo fome y la playa siempre está cochina; me acuerdo una vez que me compré una empanada y nos sentamos en la playa a comerla y alrededor nuestro habían condones y TOALLITAS. EW. La verdad tampoco le veo la gracia a Viña, en especial Reñaca que es desesperante. Me recuerda a tener 13 e ir a esas discos de verano y bailar con cabros con olor a piscola.
    Prefiero los balnearios más chicos de la V Región, como Maitencillo – aunque a esos hay que ir en auto porque no hay cómo moverse- al menos no están llenos de arquitectura ochentera trasnochada, e igual te puedes comer un plato de mariscos mirando el mar 😉

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